miércoles, 17 de junio de 2009

Manejo Nutricional del Perro y el Gato Diabéticos

Manejo Nutricional del Perro y el Gato Diabéticos


MVZ. MPA. D en C. Carlos Gutiérrez Olvera


La diabetes mellitus en un trastorno endocrino crónico debido a un déficit relativo o absoluto de la acción de la insulina. Esta deficiencia promueve la elevación de la glucosa sanguínea y glucoprivación celular.

La incidencia en de esta enfermedad en animales de compañía se menciona se encuentra entre 0.2 y 1% de los animales que ingresan a las clínicas veterinarias. En el caso de los gatos la edad es un factor predisponerte muy importante, del 70 al 90% de los casos son animales de mas de 6 años. Otros factor prediponente importantes son la inactividad, neoplasias pancreáticas, administración prolongada de progesterona y progestina y factores genéticos.

En el caso de los humanos se mencionan dos tipos de diabetes:

Tipo I: Insulinodependiente, principalmente debida a una destrucción auto inmunitaria de la células b de los islotes de Langerhans

Tipo II: No insulina dependiente, caracterizada por una menor producción de insulina, resistencia a esta y depósitos de amiloide en páncreas.

La diabetes de tipo I es la más frecuente en los perros, sin embargo en el caso de los gatos no ha sido bien estudiada además que en la mayoría de los casos no se ha reportado la presencia de anticuerpos anticelulares par células de los islotes.

A diferencia de los humanos, tanto en perros como en gatos, la mayoría de los casos con diabetes del tipo II, requieren de todos modos la aplicación de insulina.

En el caso de los gatos diabéticos, el depósito de amiloide en los islotes pancreáticos (precipitado de amilina, producida por las mismas células b junto con la insulina y que tiene un efecto importante en la regulación de la concentración de glucosa en sangre) puede ser la causa de la necesidad de administrar insulina en los casos de diabetes tipo II.

Aparentemente, el gato tiene una resistencia natural a la insulina, la cual es una adaptación a una dieta estrictamente carnívora para mantener niveles óptimos de glucosa en sangre, por lo que el proporcionar un alimento rico en carbohidratos a estos animales, sobretodo animales viejos e inactivos, puede llevarlos a problemas diabéticos.

El control de la dieta juega un papel preponderante en el tratamiento de la diabetes mellitus, permitiendo regularla concentración de la glucosa sanguínea y minimizando las fluctuaciones pospandriales de esta.

Para un manejo nutricional adecuado deben de tomarse en cuenta la constancia de los ingredientes y nutrientes la dieta, esto permite un mejor control de la glucemia y una mejor acción de los hipoglucemiantes orales. Es por tanto necesario utilizar alimentos con formulación fija y evitar los alimentos caseros. Los alimentos semihúmedos no deben ser utilizados en este tipo de animales debido a que utilizan como humectantes azúcares simples.

La cantidad de energía requerida por un animal diabético es similar a la de un animal sano, aunque en el caso de sobrepeso se requerirá restringir esta.

El suministro de alimento debe ser programado de acuerdo a la aplicación de la insulina. Se menciona que una administración de insulina de corta duración dos veces al día produce un efecto más seguro que la insulina de larga acción. El alimento, cuando se administra la insulina dos veces al día, deberá suministrarse 1 o 2 horas después de la insulina. En el caso de la administración de insulina de una vez al día la comida deberá suministrarse antes del pico de actividad de esta, en estos casos también se recomienda que el alimento sea repartido en tres o cuatro comidas al día, minimizando a su vez las fluctuaciones pospandriales de la glucemia.

Composición de nutrientes: El manejo de los nutrientes es de suma importancia para el paciente diabético.

En humanos se ha recomendado la restricción de proteína en pacientes diabéticos debido a la incidencia de neuropatía diabética, sin embargo en el caso de gatos esta complicación es muy rara, sin embargo es importante que la proteína que se proporcione sea de alta calidad. El alimento debe contener de 28 a 45% de proteína en base seca y una digestibilidad superior 85%.

En el caso de lípidos debe de llevarse una restricción de estos, sobre todo cuando se habla de gatos domésticos con exceso de peso u obesos. Se ha observado en pacientes diabéticos pancreatitis incúrrete por lo que el exceso de lípidos en la dieta podría traer problemas colaterales. Se recomienda la cantidad de lípidos en las dietas de animales diabéticos sean menores a 20% de la materia seca.

En cuanto a carbohidratos deben buscarse fuentes de estos que minimicen la glucemia, a este respecto los carbohidratos complejos, como almidones, promueven un índice glucémico debido a una digestión y absorción lenta. El tipo de almidón, su origen y procesamiento provocan variaciones en el índice glucémico. El almidón de la cebada promueve un índice glucémico menor (al igual que el de sorgo), por lo que es más recomendado para pacientes diabéticos, contrario a lo que sucede con el de arroz. Los alimentos para gatos no deben contener fructosa debido a que estos no la metabolizan, produciendo poliuria y daños renales. En general se recomienda que los carbohidratos complejos deban proporcionar más del 40% de las calorías del alimento de animales diabéticos.

Las fibras solubles, como las pectinas, gomas, mucílagos, fructooligosacáridos y algunas hemicelulosas, tienen la capacidad de almacenar agua, retrasando el vaciamiento gástrico y reduciendo la velocidad de absorción. Aparentemente las fibras solubles forman un gel en solución acuosa que dificulta la transferencia conectiva de la glucosa y el agua a la superficie de absorción, esto conlleva al aplanamiento pronunciado de la curva de respuesta glucémica, permitiendo mejorar su control. 10 a 15% de fibra en gatos han mostrado la reducción de la fluctuación de la glucosa sanguínea.

En el caso de los minerales, el cromo ha sido utilizado como potenciador de la insulina (se le ha denominado factor de tolerancia de la glucosa). Se ha suministrado a perros en forma de tripicolinato de cromo.

Manejo Nutricional del Gato con Cáncer

Manejo Nutricional del Gato con Cáncer


MVZ. MPA. D en C. Carlos Gutiérrez Olvera


A últimas fechas se ha incrementado el número de animales de compañía que alcanzan edades avanzadas, mucho de esto debido a la mejora en la atención proporcionada a estos en los aspectos de salud y nutrición. Debido al incremento en la edad de los animales, la presencia de cáncer también ha aumentado.

Los pacientes con cáncer presentan alteraciones clínicas y metabólicas que pueden ser divididas en tres fases:

Fase 1: conocida como fase preclínica o silenciosa. En esta fase el paciente no muestra signos clínicos, aunque en algunos casos comienza a tener menor actividad de la que normalmente muestra. A pesar de no presentar signos clínicos, metabolicamente si presentan algunas alteraciones en el uso de carbohidratos, lípidos y proteínas, entre las que destacan la hiperlactemia, hiperinsulinemia y una marcada alteración del perfil de aminoácidos y lípidos en la sangre.

Fase 2: De signos clínicos tempranos. Se caracteriza por anorexia, letargia y cierta pérdida de peso. Durante esta etapa el animal es más susceptible a presentar efectos adversos al tratamiento contra el cáncer.

Fase 3: De caquexia. El animal presenta una debilidad intensa y una marcada emaciación, debido a la pérdida de reservas grasas y masa muscular.

Algunos autores mencionan una cuarta fase, denominada de recuperación, la cual se presenta cuando un tratamiento ha sido eficaz y ha eliminado la enfermedad. El que se haya eliminado el cáncer no precisamente evitara que se presenten trastornos metabólicos, los cuales en muchos casos persistirán.

Las alteraciones metabólicas producidas por el cáncer promueven una ineficiente utilización energética del organismo y un aumento de la utilización de ésta por el tumor.

Se ha observado que las células tumorales utilizan a la glucosa como principal fuente de energía, realizan una glucólisis anaeróbica, la cual proporciona una reducida cantidad de energía (2 ATP’s por molécula de glucosa) y da como producto final lactato, el cual por las vías gluconeogénicas será nuevamente transformado a glucosa en hígado provocando un gasto energético al animal (perdida neta de 4 ATP’s y 2 GTP’s). Todo esto se traduce en que el tumor requiere una gran cantidad de energía para crecer, pues al ser poco eficiente para obtener energía a partir de la glucosa requiere de una gran cantidad de ésta, evitando que el organismo la pueda utilizar, además provoca que el organismo gaste energía para volver a crearla a partir del lactato. Finalmente el tumor tendrá una ganancia neta de energía y el animal una pérdida marcada de esta.

En el caso de la proteína, el organismo, al verse limitado en el uso de la glucosa a causa del tumor, comenzará a utilizar los aminoácidos gluconeogénicos para la creación de energía, lo cual promueve un aumento del recambio proteico, caracterizado por una reducción en la síntesis de proteína muscular y aumento en la síntesis hepática. Por otro lado el tumor requiere de aminoácidos para la síntesis de su propia proteína incrementando el equilibrio negativo de nitrógeno. Esta utilización de aminoácidos por parte del tumor y como fuente de glucosa para el animal se verá reflejada también en una deficiente función gastrointestinal (baja producción de enzimas y hormonas), inmunológica (baja síntesis de inmunoglobulinas) y de cicatrización (baja síntesis de algunos factores de la coagulación).

En los animales con cáncer se ha observado una reducción en la lipogénesis y un incremento en la lipólisis, incrementándose a su vez la concentración de ácidos grasos libres, lipoproteínas de muy baja densidad, triglicéridos y cuerpos cetónicos en sangre.

Por lo expuesto anteriormente, el manejo nutricional del paciente con cáncer deberá ir dirigido a minimizar los efectos metabólicos ocasionados por el tumor, evitar el la pérdida de peso y masa muscular, disminuir el crecimiento del tumor y ayudar a evitar los efectos adversos provocados por los tratamientos quimioterapeuticos.

La cantidad de energía al día necesaria a suministrar en gatos con problemas de cáncer se puede calcular obteniendo la necesidad energéticas en reposo (NER) de este y multiplicándose por un factor de enfermedad, esto es: NER (kcal/día) = 40 (Peso vivo en kilogramos) multiplicándose por un factor de 1.25 a 1.5 dependiendo del grado de enfermedad.

Como se menciono anteriormente los tumores utilizan a ala glucosa como principal fuente de energía y son ineficientes en la utilización de lípidos y aminoácidos como fuente energética por lo que el alimento que se proporcione al paciente deberá de contener una alta concentración de lípidos (50 a 60% de la calorías totales procedentes de estas), y proteínas (30 a 50% de las calorías), proporcionándose una baja cantidad de carbohidratos. La proporción elevada de lípidos además aumentará la densidad calórica del alimento (el animal requerirá comer menos cantidad para llenar su necesidades energéticas) y lo hará mas palatable.

Dentro de los lípidos proporcionados se recomienda una alta concentración de w-3 (principalmente ácido eicosapentanóico (AEP) y decosahexanóico (ADH). Se ha observado que estos ácidos grasos se incorporan a las membranas del organismo, incluyendo a las del tumor, aumentando la fluidez y permeabilidad de estas, permitiendo una mayor susceptibilidad a los agentes quimioterapéuticos y al sistema inmune. Por otro lado se observado que los ácidos grasos w-3 pueden atenuar el crecimiento tumoral debido a la reducción de la producción de PGE2, LTB4 y 15 HETE (agentes promitogénicos) a partir del ácido araquidónico, en las células neoplásicas. Se han propuesto relaciones entre ácidos grasos w6 : w3 de 1:1 a 0.5:1 y la administración de más de 5% de la materia seca w3 en la dieta de pacientes con cáncer, pudiendo haber en algún momento problemas en coagulación y baja concentración de vitamina E.

No solo es importante una mayor porcentaje de proteína en los pacientes con cáncer, si no también el tipo de aminoácidos que esta proporcione. Se ha observado que la arginina, además de ser de gran importancia en los gatos en el metabolismo del nitrógeno, retrasa la progresión del tumor, quizá debido a la producción de óxido nítrico a partir de ella por parte del tumor, lo cual retrasa la división celular. Se ha recomendado el 2% de la materia seca de arginina en dietas para animales con cancer con el fin de reducir el crecimiento tumoral. La glutamina parece estimular la inmunidad lo que parece promover la reducción de la tasa de crecimiento tumoral y la metástasis, además de también tener un efecto importante sobre el tubo gastrointestinal y optimizar las funciones de los entericitos.

Se ha demostrado que los aminoácidos de cadena ramificada (isoleucina, leucina y valina) tienen un efecto antiproteolítico que puede evitar la perdida excesiva de esta durante el cancer y que la leucina aumenta sensiblemente la síntesis proteica en músculo. A pesar de no haber muchos estudios sobre la utilización de estos aminoácidos ramificados en animales, se ha recomendado el consumo diario de 100 a 200 mg/kg de estos. La glicina a mostrado un efecto importante en la reducción de nefrotoxicidad asociada a la utilización de cisplatino utilizado como quimioterapeutico.

Otros elementos que pueden ser utilizados en las dietas para animales con cáncer son ciertos minerales y vitaminas.

Las vitaminas C y E han sido muy utilizados en las dietas para pacientes con cáncer, sin embargo su efecto es mas preventivo que curativo. En el caso de la vitamina C, se ha visto que previene la inducción química del cancer de esófago y estomago al evitar las reacciones de nitrosación producidas por alimentos ricos en nitratos y nitritos, también se ha observado un efecto potencializador de la algunos quimioterapéuticos como la vincristina en algunos tipos de tumores. El efecto de la vitamina E va mas dirigido hacia evitar la presencia de radicales libres y la normalización del sistema inmune, interactuado con linfocitos T y macrófagos para inhibir infecciones inducidas por retrovirus que pudieran originar cáncer.

El selenio tiene también un efecto preventivo más que curativo y en varios estudios se ha mostrado que el incremento de niveles sanguíneos de este elemento están relacionados con menor incidencia de cáncer de próstata, piel y pulmón en humanos. Se ha recomendado la inclusión de 2 a 4 mg/kg de este mineral en dietas para animales con cáncer.

El caso de los carotenoide (b-caroteno, luteína, licopeno, santeño) es controversial debido a que pueden funcionar como preventivos al tener funciones antioxidantes y evitar la presencia de radicales libres, sin embargo algunos estudios en humanos han mostrado, en el caso de cáncer pulmonar, el incremento del riesgo relativo de neoplasia con el uso de b-caroteno.

Los retinoides (ácido retinóico y derivados) han sido utilizados también como preventivos al tener funciones antioxidantes, sin embargo en el caso de los gatos pueden predisponer a espondilitis cervical.